La Intercesión de los Santos por las Almas del Purgatorio
"Un puente de caridad eterna que une el Cielo con el Purgatorio a través de nuestra oración en la Tierra."
La Mayor Obra de Caridad
Los santos, en su infinita sabiduría y cercanía con Dios, nos han recordado constantemente el deber y el privilegio de socorrer a las benditas ánimas. A continuación, exploramos las visiones y exhortaciones de aquellos que entendieron el valor redentor de este sufragio.
"Orar por los difuntos es la mayor obra de caridad"
San Alfonso María de Ligorio
"Si durante la vida hemos sido amables con las almas que sufren en el Purgatorio, Dios se asegurará de que no nos falte esa ayuda cuando muramos"
San Pablo de la Cruz
"Comentaba que las almas del purgatorio que han sido libradas de sus penas nunca se olvidarán de sus benefactores en la tierra e intercederán por ellos ante Dios. Además, cuando esa persona llegue al cielo, ellas saldrán a recibirlo"
Santa Catalina de Siena
"He recibido muchos y grandes favores de los santos, pero mucho más grandes de las santas almas (del purgatorio)"
Santa Catalina de Bologna
"Cuando vayamos al Cielo, las veremos: una multitud que se nos acerca y nos agradece. Les preguntaremos quiénes son y nos contestarán: Soy una pobre alma por la que rezaste cuando estaba en el Purgatorio'"
Venerable Fulton Sheen
"Debemos vaciar el Purgatorio con nuestras oraciones"
San Pío de Pietrelcina
"Si se supiera cuán grande es el poder de las buenas almas del Purgatorio con el Corazón de Dios, y si supiéramos todas las gracias que podemos obtener por su intercesión, no serían ellos tan fácilmente olvidados"
San Juan Vianney
"¡Oh, cuántas gracias he recibido de las benditas almas! ¡Ojalá quisieran todos participar conmigo de esta alegría! ¡Qué abundancia de gracias hay sobre la tierra! Pero cuánto se las olvida, mientras que ellas suspiran ardientemente porque nos acordemos de ellas. Allí, en lugares varios, padeciendo diferentes tormentos, están llenas de angustia y de anhelo de ser socorridas. Y por grande que sea su aflicción y necesidad, alaban a Nuestro Señor. Todo lo que hacemos por ellas les causa una infinita alegría.
Cuando yo ofrezco por ellas mis trabajos, ellas ruegan por mí. Me espanta ver la abundancia de gracias que la Iglesia pone a disposición de los hombres, y cómo estos renuncian y se aprovechan tampoco de ellas, y mientras las desperdician horriblemente, las pobres almas del purgatorio se consumen y desfallecen por no poder valerse de ellas.
Es muy triste que actualmente se socorra tan poco a las ánimas benditas. Es muy grande su desdicha, pues no pueden hacer nada por su propio bien. Pero cuando alguno ruega por ellas o padece o da alguna limosna en sufragio de ellas, en ese mismo momento se permuta esta obra en bien suyo, y ellas se ponen tan contentas y se reputan tan dichosas como aquel a quien dan de beber agua fresca cuando está a punto de desfallecer."
Beata Ana Catalina Emmerick
"La Iglesia nos anima a ayudar a las almas en el Purgatorio, quienes a su vez nos recompensarán abundantemente cuando entren en la gloria"
"Ved, pues, cuán importante es ser siervo de esta buena Señora; porque Ella nunca olvida a los tales cuando están sufriendo en esas llamas. Y aunque María socorre a todas las almas del Purgatorio, siempre obtiene más indulgencias y alivios para aquellas que le han sido especialmente devotas"
San Francisco de Sales solía decir que en sola la obra de misericordia de rogar a Dios por los muertos se encierran las otras trece, y se expresaba así:
"¿No es en algún modo visitar a los enfermos el alcanzar con oraciones y buenas obras el alivio de las pobres almas que están padeciendo en el purgatorio?"
"¿No es dar de beber al sediento el dar parte en el rocío de nuestras oraciones a aquellas pobres almas, que tanta sed tienen de ver a Dios, y que se abrasan en vivas llamas?"
"¿No es dar de comer al hambriento, el contribuir a su libertad por los medios que la fe nos enseña?"
"¿No es esto verdaderamente redimir cautivos y encarcelados?"
"¿No es vestir al desnudo el procurarles un vestido de luz, y de luz de gloria?"
"¿No es hospedar al peregrino el solicitar a aquellas pobres desterradas la entrada en la celestial Jerusalén, y hacerlas conciudadanas de los santos y familiares de Dios en la eterna Sión?"
"¿No es mayor obsequio llevar almas al cielo que amortajar y sepultar cuerpos en la tierra?"
"Y en cuanto a las espirituales, el rogar a Dios por los muertos, ¿no es una obra, cuyo mérito puede compararse con el de enseñar al que no sabe, dar consejo al que lo ha de menester, corregir al que yerra, perdonar las injurias y sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas de nuestros prójimos? ¿Y qué consuelo, en fin, se puede dar a los tristes de esta vida, que pueda compararse con el que nuestras oraciones dan a aquellas pobres almas en tan grande aflicción y penas?"
"Creo que no se puede aducir un motivo más fuerte para invitar al alma piadosa a rogar por los difuntos, vista que esta sola razón es un haz de testimonios y una aglomeración de todas las obras de misericordia"
San Francisco de Sales